lunes, 25 de febrero de 2008

Colectivo


Queria avisarle a los Hnos que quieren ir en colectivo el dia 9 de marzo a San Nicolás, que tiene un costo de 15 pesos, y que todavia hay lugares.Último plazo para reserva es el día 29 de febrero.
Comunicarse al teléfono:02477 434512(Carmen o Raúl) o Al 02477440190(Sergio o Stella)
Qué el Señor y la Madre los bendiga!!!!!

Peregrinemos.La madre nos llama..!!!!!


Un nuevo “llamado que brota del Corazón de la Madre”
Y que hermoso es escuchar su voz y acudir a su encuentro !!!


La Renovación Carismática Católica de la Región Litoral responde peregrinando el 9 de marzo a su Santuario en San Nicolás para consagrarse a su Corazón Inmaculado, bajo el Lema:

Devuélvenos la alegría de tu Salvación”
ü 08:00 Hs: nos concentramos en la Plaza 14 de Abril (Frente al
Cementerio local, a dos cuadras del Santuario).
Desde aquí peregrinamos hasta el Campito lindero al Santuario.

ü En el Campito:
Consagración a Maria de San Nicolás.

ü 10:00 Hs: En el CLUB SAN NICOLAS (Ver mapa en hoja siguiente)

Santa Misa Presidida por el Arzobispo de Rosario
Monseñor José Luís Mollaghan.

ü Jornada de Oración, Prédicas, cantos y alabanzas.
ü Servicio de Bufete
ü 18 Hs: Finalización de la Jornada.

La Región Litoral de la Renovación Carismática Católica está compuesta por las Arquidiócesis de Paraná, Santa Fe y Rosario y las Diócesis de Concordia, Gualeguaychú, Rafaela, Venado Tuerto y San Nicolás.

jueves, 21 de febrero de 2008

Lázaro

Hola hnos: en el dia de hoy la palabra nos habla del hombre rico y del hombre pobre llamado Lázaro, y que por esta palabra yo hice mi blog, quería llegar a uds, mostrándole la foto del blog , donde veo a Jesús sosteniendo a un jóven, en estos tiempos , el señor nos pide a nosotros ,los adultos que hagamos lo necesario por los jovenes.Ellos son el Cristo sufriente, a ellos nos debemos, a esos pobres de espiritu y de dinero, que venden su vida por un pedazo de pan , o aquellos que roban por droga, para evadirse de este mundo globalizado.La realidad ha superado ampliamente nuestra imaginación, tenemos drogas, alcohol, delincuencia, prostitución infantil, tratantes de blancas, esclavitud.
Todos estos flagelos se convierten en carceles, nuestros jóvenes están en prisión, pero no estatal, sino en prisión del alma.
Viven en una jaula y que no es de oro y de la cual no tiene la llave, ellos piensan que pueden entrar y salir cuando quieren , pero es lo que les han hecho creer, no deja de ser una jaula.
Por eso este es un tiempo donde la oración debe ser muy fuerte y entregarle a los jóvenes, entregar sus vidas, sus pecados, sus heridas,
Ven Señor Jesús sopla sobre nosotros tu santo espíritu y derrama tus bendiciones, ven con tu poder y salva alos jovenes, aleja el mal , corta y libera señor, las cadenas de las adiciones, de la prostitución, de la pobreza, del trafico de niños, del aborto.
Te pedimos que la Virgen María, nos ayude a adentrarnos en el mar de su mano ,como cristianos, para no seguir siendo tibios, para empezar a crecer en la fe y en el servicio.Amen
Voy a subir al blog una pintura de la virgen que me envio un amigo, y donde la virgen esta sobre el mar, ella nos invita a navegar mar adentro.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Sufre por mis ovejas!!!!!

Sufre por mis ovejas
De los sermones de san Agustín, obispo
(Sermón Guelferbitano 32, sobre la ordenación episcopal: PLS 2, 639-640)

El Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos. Tal es el modo como el Señor se puso a nuestro servicio, y como quiere que nosotros nos pongamos al servicio de los demás. Dio su vida en rescate por muchos: así es como nos redimió.

¿Quién de nosotros es capaz de redimir a otro? Fue su sangre y su muerte lo que nos redimió de la muerte, fue su abajamiento lo que nos levantó de nuestra postración; pero también nosotros debemos poner nuestra pequeña parte en favor de sus miembros, ya que hemos sido hechos miembros suyos: él es la cabeza, nosotros su cuerpo.

El Señor había dicho: El que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos. Por esto, el apóstol Juan nos exhorta a imitar su ejemplo, con estas palabras: Cristo dio su vida por nosotros; también nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos.

Y el mismo Señor, después de su resurrección, dijo a Pedro: ¿Me quieres? Él respondió: Te quiero. Por tres veces se repitió la misma pregunta y respuesta, y las tres veces dijo el Señor: Apacienta mis ovejas.

«¿Cómo podrás demostrar que me quieres, sino apacentando mis ovejas? ¿Qué vas a darme con tu amor, si todo lo esperas de mí? Aquí tienes lo que has de hacer para quererme: apacienta mis ovejas».

Por tres veces se repiten las mismas palabras: «¿Me quieres?» «Te quiero». «Apacienta mis ovejas». Tres veces lo había negado por temor; tres veces le hace profesión de amor.

Finalmente, después que el Señor ha encomendado por tercera vez sus ovejas a Pedro, al responderle éste con su profesión de amor, con la que condenaba y borraba su pasado temor, añade el Señor a continuación: «Cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero cuando seas viejo, otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras». Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba dar gloria a Dios. Le anunciaba por adelantado la cruz, le predecía su martirio.

El Señor, pues, va más allá de lo que había dicho: Apacienta mis ovejas, ya que añade equivalentemente «Sufre por mis ovejas».

domingo, 17 de febrero de 2008

Tarde te amé!!!!!!!!!


Tarde te amé dios mio,
hermosura siempre antigua y siempre
nueva,tarde te amé.
Tú estabas dentro de mi y yo afuera y asi
por fuera te buscaba y ,
deforme como era, me lanzaba sobre estas
cosas hermosas que Tú creaste.
Tú estabas conmigo pero yo no estaba contigo.
Me llamaste y clamaste y quebrantaste mi sordera;
brillaste y resplandeciste y curaste mi ceguera;
exhalaste tu perfume y te aspiré y ahora te anhelo;
gusté de ti y ahora siento hambre y sed de ti .
¡Ay de mi , Señor!!!!Ten misericordia de mi!!!
Yo no te oculto mis llagas.tu eres mi médico
y yo estoy enfermo;Tú eres misericordioso y yo soy miserable..
Toda mi esperanza estriba en tu muy
grande misericordia.

Se vasija nueva




"Levántate y baja a la casa del que trabaja la greda; allí te haré oír mis palabras."

Bajé pues donde el alfarero que estaba haciendo un cántaro, pero este le salió mal, así que lo volvió a empezar, transformándolo en otro cántaro a su gusto.

Así te habla Yavé: "Yo puedo hacer lo mismo contigo, pueblo de Israel, como el barro en manos del alfarero, así eres tú en mis manos" Jer. 18. 1-4

Un hombre tenía dos grandes vasijas que colgaba a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros.

Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie desde el arroyo, hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota solo tenia la mitad del agua.

Durante dos años completos esto fue así diariamente, desde luego, la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabia perfecta para los fines para los que fue creada.
Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque solo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su deber.
Después de dos años, la tinaja quebrada le hablo al aguador diciéndole así: Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas solo puedes entregar la mitad de mi carga y solo obtienes la mitad del valor que deberías recibir.

El aguador, le dijo compasivamente: Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.
Así lo hizo la tinaja. Y en efecto vio muchísimas flores hermosas a lo largo, pero de todos modos se sentía apenada porque al final, solo quedaba dentro de si la mitad del agua que debía llevar.

El aguador le dijo entonces: ¿Te diste cuenta de que las flores solo crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y todos los días las has regado; y por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar mi hogar. Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza.

Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas. Todos somos vasijas agrietadas, pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener mejores resultados, entonces no nos detengamos a quejarnos por nuestros defectos, sigamos adelante y busquemos la mejor cara de todos ellos. Hoy es tu oportunidad para dejarte modelar de nuevo. Tú puedes ser una vasija nueva.

jueves, 14 de febrero de 2008

4.4 ANIMADOS POR EL ESPÍRITU SANTO.Documento de Aparecida



4.4 ANIMADOS POR EL ESPÍRITU SANTO
149. Jesús, al comienzo de su vida pública, después de su bautismo,
fue conducido por el Espíritu Santo al desierto para prepararse a
su misión (cf. Mc 1, 12-13) y, con la oración y el ayuno, discernió
la voluntad del Padre y venció las tentaciones de seguir otros ca-
62 DI 3.
63 Cf. DI 3.
LA VOCACIÓN DE LOS DISCÍPULOS MISIONEROS A LA SANTIDAD
LA VIDA DE JESUCRISTO EN LOS DISCÍPULOS MISIONEROS
104
minos. Ese mismo Espíritu acompañó a Jesús durante toda su
vida (cf. Hch 10, 38). Una vez resucitado, comunicó su Espíritu
vivificador a los suyos (cf. Hch 2, 33).
150. A partir de Pentecostés, la Iglesia experimenta de inmediato fecundas
irrupciones del Espíritu, vitalidad divina que se expresa en
diversos dones y carismas (cf. 1 Co 12, 1-11) y variados oficios
que edifican la Iglesia y sirven a la evangelización (cf. 1 Co 12, 28-
29)
. Por estos dones del Espíritu, la comunidad extiende el ministerio
salvífico del Señor hasta que Él de nuevo se manifieste al
final de los tiempos (cf. 1 Co 1, 6-7). El Espíritu en la Iglesia forja
misioneros decididos y valientes como Pedro (cf. Hch 4, 13) y Pablo
(cf. Hch 13, 9), señala los lugares que deben ser evangelizados
y elige a quiénes deben hacerlo (cf. Hch 13, 2).
151. La Iglesia, en cuanto marcada y sellada “con Espíritu Santo y fuego”
(Mt 3, 11), continúa la obra del Mesías, abriendo para el creyente
las puertas de la salvación (cf. 1 Co 6, 11). Pablo lo afirma de
este modo: “Ustedes son una carta de Cristo redactada por ministerio
nuestro y escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios
vivo” (2 Co 3, 3)
. El mismo y único Espíritu guía y fortalece a la
Iglesia en el anuncio de la Palabra, en la celebración de la fe y en
el servicio de la caridad, hasta que el Cuerpo de Cristo alcance la
estatura de su Cabeza (cf. Ef 4, 15-16). De este modo, por la eficaz
presencia de su Espíritu, Dios asegura hasta la parusía su propuesta
de vida para hombres y mujeres de todos los tiempos y
lugares, impulsando la transformación de la historia y sus
dinamismos. Por tanto, el Señor sigue derramando hoy su Vida
por la labor de la Iglesia que, con “la fuerza del Espíritu Santo
enviado desde el cielo” (1 P 1, 12), continúa la misión que Jesucristo
recibió de su Padre (cf. Jn 20, 21).
152. Jesús nos transmitió las palabras de su Padre y es el Espíritu quien
recuerda a la Iglesia las palabras de Cristo (cf. Jn 14, 26). Ya, desde
el principio, los discípulos habían sido formados por Jesús en
el Espíritu Santo (cf. Hch 1, 2); es, en la Iglesia, el Maestro interior
que conduce al conocimiento de la verdad total, formando discí105
pulos y misioneros. Esta es la razón por la cual los seguidores de
Jesús deben dejarse guiar constantemente por el Espíritu (cf. Ga
5, 25), y hacer propia la pasión por el Padre y el Reino: anunciar la
Buena Nueva a los pobres, curar a los enfermos, consolar a los
tristes, liberar a los cautivos y anunciar a todos el año de gracia
del Señor (cf. Lc 4, 18-19).
153. Esta realidad se hace presente en nuestra vida por obra del Espíritu
Santo que, también, a través de los sacramentos, nos ilumina y
vivifica. En virtud del Bautismo y la Confirmación, somos llamados
a ser discípulos misioneros de Jesucristo y entramos a la comunión
trinitaria en la Iglesia, la cual tiene su cumbre en la Eucaristía,
que es principio y proyecto de misión del cristiano. “Así,
pues, la Santísima Eucaristía lleva la iniciación cristiana a su plenitud
y es como el centro y fin de toda la vida sacramental”64.

Invitación!!!!!!!!!!!!

PRIMERA PEREGRINACION DE LA REGION LITORAL AL SANTUARIO DE LA VIRGEN DEL ROSARIO DE SAN NICOLAS Y ENCUENTRO ORGANIZADO POR LA RENOVACION CARISMATICA CATÓLICA

BAJO EL LEMA: “DEVUELVEME LA ALEGRIA DE TU SALVACION” Sal. 50, 14


DIA: 9 de marzo HORARIO: de 8 a 18 hs.
LUGAR: SANTUARIO DE LA VIRGEN

ABIERTO A TODO EL PUEBLO DE DIOS

DIOCESIS PARTICIPANTES:
• SAN NICOLAS
• ROSARIO
• PARANA
• CONCORDIA
• GUALEGUAYCHU
• VENADO TUERTO
• RAFAELA
• SANTA FE

INFORMES E INSCRIPCION: Tel. 02477- 434512
02477- 440190
03461- 435615
03461- 422618

rccsannicolas@hotmail.com

www.lazaro-carismas.blogspot.com

lunes, 11 de febrero de 2008

MENSAJE DE BENEDICTO XVI


MENSAJE DE BENEDICTO XVI
PARA LA CUARESMA 2008

“Nuestro Señor Jesucristo, siendo rico, por vosotros se hizo pobre” (2Cor 8,9)

¡Queridos hermanos y hermanas!
1. Cada año, la Cuaresma nos ofrece una ocasión providencial para profundizar en el sentido y el valor de ser cristianos, y nos estimula a descubrir de nuevo la misericordia de Dios para que también nosotros lleguemos a ser más misericordiosos con nuestros hermanos. En el tiempo cuaresmal la Iglesia se preocupa de proponer algunos compromisos específicos que acompañen concretamente a los fieles en este proceso de renovación interior: son la oración, el ayuno y la limosna. Este año, en mi acostumbrado Mensaje cuaresmal, deseo detenerme a reflexionar sobre la práctica de la limosna, que representa una manera concreta de ayudar a los necesitados y, al mismo tiempo, un ejercicio ascético para liberarse del apego a los bienes terrenales. Cuán fuerte es la seducción de las riquezas materiales y cuán tajante tiene que ser nuestra decisión de no idolatrarlas, lo afirma Jesús de manera perentoria: “No podéis servir a Dios y al dinero” (Lc 16,13).
La limosna nos ayuda a vencer esta constante tentación, educándonos a socorrer al prójimo en sus necesidades y a compartir con los demás lo que poseemos por bondad divina. Las colectas especiales en favor de los pobres, que en Cuaresma se realizan en muchas partes del mundo, tienen esta finalidad. De este modo, a la purificación interior se añade un gesto de comunión eclesial, al igual que sucedía en la Iglesia primitiva. San Pablo habla de ello en sus cartas acerca de la colecta en favor de la comunidad de Jerusalén (cf. 2Cor 8,9; Rm 15,25-27 ).

2. Según las enseñanzas evangélicas, no somos propietarios de los bienes que poseemos, sino administradores: por tanto, no debemos considerarlos una propiedad exclusiva, sino medios a través de los cuales el Señor nos llama, a cada uno de nosotros, a ser un medio de su providencia hacia el prójimo. Como recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica, los bienes materiales tienen un valor social, según el principio de su destino universal (cf. nº 2404).
En el Evangelio es clara la amonestación de Jesús hacia los que poseen las riquezas terrenas y las utilizan solo para sí mismos. Frente a la muchedumbre que, carente de todo, sufre el hambre, adquieren el tono de un fuerte reproche las palabras de San Juan: “Si alguno que posee bienes del mundo, ve a su hermano que está necesitado y le cierra sus entrañas, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?” (1Jn 3,17). La llamada a compartir los bienes resuena con mayor elocuencia en los países en los que la mayoría de la población es cristiana, puesto que su responsabilidad frente a la multitud que sufre en la indigencia y en el abandono es aún más grave. Socorrer a los necesitados es un deber de justicia aun antes que un acto de caridad.

3. El Evangelio indica una característica típica de la limosna cristiana: tiene que ser en secreto. “Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha”, dice Jesús, “así tu limosna quedará en secreto” (Mt 6,3-4). Y poco antes había afirmado que no hay que alardear de las propias buenas acciones, para no correr el riesgo de quedarse sin la recompensa de los cielos (cf. Mt 6,1-2). La preocupación del discípulo es que todo vaya a mayor gloria de Dios. Jesús nos enseña: “Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestra buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt 5,16). Por tanto, hay que hacerlo todo para la gloria de Dios y no para la nuestra. Queridos hermanos y hermanas, que esta conciencia acompañe cada gesto de ayuda al prójimo, evitando que se transforme en una manera de llamar la atención. Si al cumplir una buena acción no tenemos como finalidad la gloria de Dios y el verdadero bien de nuestros hermanos, sino que más bien aspiramos a satisfacer un interés personal o simplemente a obtener la aprobación de los demás, nos situamos fuera de la óptica evangélica. En la sociedad moderna de la imagen hay que estar muy atentos, ya que esta tentación se plantea continuamente. La limosna evangélica no es simple filantropía: es más bien una expresión concreta de la caridad, la virtud teologal que exige la conversión interior al amor de Dios y de los hermanos, a imitación de Jesucristo, que muriendo en la cruz se entregó a sí mismo por nosotros. ¿Cómo no dar gracias a Dios por tantas personas que en el silencio, lejos de los reflectores de la sociedad mediática, llevan a cabo con este espíritu acciones generosas de sostén al prójimo necesitado? Sirve de bien poco dar los propios bienes a los demás si el corazón se hincha de vanagloria por ello. Por este motivo, quien sabe que “Dios ve en el secreto” y en el secreto recompensará no busca un reconocimiento humano por las obras de misericordia que realiza.
4. Invitándonos a considerar la limosna con una mirada más profunda, que trascienda la dimensión puramente material, la Escritura nos enseña que hay mayor felicidad en dar que en recibir (Hch 20,35). Cuando actuamos con amor expresamos la verdad de nuestro ser: en efecto, no hemos sido creados para nosotros mismos, sino para Dios y para los hermanos (cf. 2Cor 5,15). Cada vez que por amor de Dios compartimos nuestros bienes con el prójimo necesitado experimentamos que la plenitud de vida viene del amor y lo recuperamos todo como bendición en forma de paz, de satisfacción interior y de alegría. El Padre celestial recompensa nuestras limosnas con su alegría. Y hay más: San Pedro cita entre los frutos espirituales de la limosna el perdón de los pecados. “La caridad –escribe– cubre multitud de pecados” (1P 4,8). Como a menudo repite la liturgia cuaresmal, Dios nos ofrece, a los pecadores, la posibilidad de ser perdonados. El hecho de compartir con los pobres lo que poseemos nos dispone a recibir ese don. En este momento pienso en los que sienten el peso del mal que han hecho y, precisamente por eso, se sienten lejos de Dios, temerosos y casi incapaces de recurrir a él. La limosna, acercándonos a los demás, nos acerca a Dios y puede convertirse en un instrumento de auténtica conversión y reconciliación con él y con los hermanos.

5. La limosna educa a la generosidad del amor. San José Benito Cottolengo solía recomendar: “Nunca contéis las monedas que dais, porque yo digo siempre: si cuando damos limosna la mano izquierda no tiene que saber lo que hace la derecha, tampoco la derecha tiene que saberlo” (Detti e pensieri, Edilibri, n. 201). Al respecto es significativo el episodio evangélico de la viuda que, en su miseria, echa en el tesoro del templo “todo lo que tenía para vivir” (Mc 12,44). Su pequeña e insignificante moneda se convierte en un símbolo elocuente: esta viuda no da a Dios lo que le sobra, no da lo que posee sino lo que es. Toda su persona.
Este episodio conmovedor se encuentra dentro de la descripción de los días inmediatamente precedentes a la pasión y muerte de Jesús, el cual, como señala San Pablo, se ha hecho pobre a fin de enriquecernos con su pobreza (cf. 2Cor 8,9); se ha entregado a sí mismo por nosotros. La Cuaresma nos empuja a seguir su ejemplo, también a través de la práctica de la limosna. Siguiendo sus enseñanzas podemos aprender a hacer de nuestra vida un don total; imitándole conseguimos estar dispuestos a dar, no tanto algo de lo que poseemos, sino a darnos a nosotros mismos. ¿Acaso no se resume todo el Evangelio en el único mandamiento de la caridad? Por tanto, la práctica cuaresmal de la limosna se convierte en un medio para profundizar nuestra vocación cristiana. El cristiano, cuando gratuitamente se ofrece a sí mismo, da testimonio de que no es la riqueza material la que dicta las leyes de la existencia, sino el amor. Por tanto, lo que da valor a la limosna es el amor, que inspira formas distintas de don, según las posibilidades y las condiciones de cada uno.

6. Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma nos invita a “entrenarnos” espiritualmente, también mediante la práctica de la limosna, para crecer en la caridad y reconocer en los pobres a Cristo mismo. Los Hechos de los Apóstoles cuentan que el Apóstol San Pedro dijo al hombre tullido que le pidió una limosna en la entrada del templo: “No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te lo doy: en nombre de Jesucristo, el Nazareno, echa a andar” (Hch 3,6). Con la limosna regalamos algo material, signo del don más grande que podemos ofrecer a los demás con el anuncio y el testimonio de Cristo, en cuyo nombre está la vida verdadera. Por tanto, que este tiempo esté caracterizado por un esfuerzo personal y comunitario de adhesión a Cristo para ser testigos de su amor. María, Madre y Sierva fiel del Señor, ayude a los creyentes a llevar adelante la “batalla espiritual” de la Cuaresma armados con la oración, el ayuno y la práctica de la limosna, para llegar a las celebraciones de las fiestas de Pascua renovados en el espíritu. Con este deseo, os imparto a todos una especial Bendición Apostólica.

Vaticano, 30 de octubre de 2007
Benedicto XVI

jueves, 7 de febrero de 2008

Hoy, 7 de febrero es mi cumpleaños!!!!!


Quiero darte gracias ,Señór por conocerme desde antes de gestarme, por tener mi nombre en la palma de tu mano, por ser tan misericordioso conmigo, por todo lo que me has regalado, por haberme encontrado, sino que hubiera sido de mi.
Gracias Señor por regalarme la vida.

Carta Encíclica Spe salvi



I. La oración como escuela de la esperanza
32. Un lugar primero y esencial de aprendizaje de la esperanza es la oración. Cuando ya nadie me escucha, Dios todavía me escucha. Cuando ya no puedo hablar con ninguno, ni invocar a nadie, siempre puedo hablar con Dios.
Si ya no hay nadie que pueda ayudarme –cuando se trata de una necesidad o de una expectativa que supera la capacidad humana de esperar–, Él puede ayudarme. Si me veo relegado a la extrema soledad...; el que reza nunca está totalmente solo. De sus trece años de prisión, nueve de los cuales en aislamiento, el inolvidable Cardenal Nguyen Van Thuan nos ha dejado un precioso opúsculo: Oraciones de esperanza. Durante trece años en la cárcel, en una situación de desesperación aparentemente total, la escucha de Dios, el poder hablarle, fue para él una fuerza creciente de esperanza, que después de su liberación le permitió ser para los hombres de todo el mundo un testigo de la esperanza, esa gran esperanza que no se apaga ni siquiera en las noches de la soledad.
33. Agustín ilustró de forma muy bella la relación íntima entre oración y esperanza en una homilía sobre la Primera Carta de San Juan. Él define la oración como un ejercicio del deseo. El hombre ha sido creado para una gran realidad, para Dios mismo, para ser colmado por Él. Pero su corazón es demasiado pequeño para la gran
realidad que se le entrega. Tiene que ser ensanchado. « Dios, retardando [su don], ensancha el deseo; con el deseo, ensancha el alma y, ensanchándola, la hace capaz [de su don] ». Agustín se refiere a san Pablo, el cual dice de sí mismo que vive lanzado hacia lo que está por delante (cf. Flp 3,13). Después usa una imagen muy bella para
describir este proceso de ensanchamiento y preparación del corazón humano. «Imagínate que Dios quiere llenarte de miel [símbolo de la ternura y la bondad de Dios]; si estás lleno de vinagre, ¿dónde pondrás la miel?» El vaso, es decir el corazón, tiene que ser antes ensanchado y luego purificado: liberado del vinagre y de su sabor.
Eso requiere esfuerzo, es doloroso, pero sólo así se logra la capacitación para lo que estamos destinados. Aunque Agustín habla directamente sólo de la receptividad para con Dios, se ve claramente que con este esfuerzo por liberarse del vinagre y de su sabor, el hombre no sólo se hace libre para Dios, sino que se abre también a los
demás. En efecto, sólo convirtiéndonos en hijos de Dios podemos estar con nuestro Padre común. Rezar no significa salir de la historia y retirarse en el rincón privado de la propia felicidad. El modo apropiado de orar es un proceso de purificación interior que nos hace capaces para Dios y, precisamente por eso, capaces también para
los demás. En la oración, el hombre ha de aprender qué es lo que verdaderamente puede pedirle a Dios, lo que es digno de Dios. Ha de aprender que no puede rezar contra el otro. Ha de aprender que no puede pedir cosas superficiales y banales que desea en ese momento, la pequeña esperanza equivocada que lo aleja de Dios.
Ha de purificar sus deseos y sus esperanzas. Debe liberarse de las mentiras ocultas con que se engaña a sí mismo: Dios las escruta, y la confrontación con Dios obliga al hombre a reconocerlas también. «¿Quién conoce sus faltas? Absuélveme de lo que se me oculta », ruega el salmista (19[18],13). No reconocer la culpa, la ilusión de inocencia, no me justifica ni me salva, porque la ofuscación de la conciencia, la incapacidad de reconocer en mí el mal en cuanto tal, es culpa mía. Si Dios no existe, entonces quizás tengo que refugiarme en estas mentiras, porque no hay nadie que pueda perdonarme, nadie que sea el verdadero criterio. En cambio, el encuentro con Dios
despierta mi conciencia para que ésta ya no me ofrezca más una autojustificación ni sea un simple reflejo de mí mismo y de los contemporáneos que me condicionan, sino que se transforme en capacidad para escuchar el Bien mismo.
34. Para que la oración produzca esta fuerza purificadora debe ser, por una parte, muy personal, una confrontación de mi yo con Dios, con el Dios vivo. Pero, por otra, ha de estar guiada e iluminada una y otra vez por las grandes oraciones de la Iglesia y de los santos, por la oración litúrgica, en la cual el Señor nos enseña constantemente a rezar correctamente. El Cardenal Nguyen Van Thuan cuenta en su libro de Ejercicios espirituales cómo en su vida hubo largos períodos de incapacidad de rezar y cómo él se aferró a las palabras de la oración de la Iglesia: el Padrenuestro, el Ave María y las oraciones de la Liturgia. En la oración tiene que haber siempre esta interrelación entre oración pública y oración personal. Así podemos hablar a Dios, y así Dios nos habla a nosotros. De este modo se realizan en nosotros las purificaciones, a través de las cuales llegamos a ser capaces de Dios e idóneos para servir a los hombres. Así nos hacemos capaces de la gran esperanza y nos
convertimos en ministros de la esperanza para los demás: la esperanza en sentido cristiano es siempre esperanza para los demás. Y es esperanza activa, con la cual luchamos para que las cosas no acaben en un « final perverso ».
Es también esperanza activa en el sentido de que mantenemos el mundo abierto a Dios. Sólo así permanece también como esperanza verdaderamente humana.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Somos Antorchas....

"Somos antorchas y solo tenemos sentido cuando nos quemamos, solo entonces seremos luz".Lucho Espinal

Nunca se amará suficiente.


¡Ven Señor!
no sonrias diciendo
que ya estas entre nosotros.
Son millones los que no
te conocen todavía.
¿Y de que sirve el conocerte?
¿Para que tu venida
si para los tuyos la vida prosigue
como si tal cosa?
¡Conviértenos!
¡Sacúdenos!
Que tu mensaje se haga carne
sangre de nuestra sangre.
razón de nuestra vida.
Que nos arranque de la tranquilidad
de la buena conciencia,
que sea exigente , incómodo,
por que no es otro el precio
que hemos de pagar
para alcanzar
la paz profunda,
la paz diferente:tu paz.
Autor:Helder Cámara

domingo, 3 de febrero de 2008

San Blas!!!!!! San Blas!!!Decía mi mamá cunado era niña y me ahogaba!!!

Blas, Santo
Mártir y Obispo. 3 de febrero del 316.


Obispo de Sebaste de Armenia
Febrero 3


Blas, etimológicamente significa “cojo y tartamudo”. Viene de la lengua griega.
"Blas, obispo de Sebaste de Armenia, es un personaje bastante incierto desde el punto de vista histórico, pero todavía goza de mucha popularidad por un milagro que se le atribuye y que ha perpetuado la conocida bendición contra el mal de la garganta. En efecto, se conoce en su Pasión que mientras llevaban al santo al martirio, una mujer se abrió paso entre la muchedumbre y colocó a los pies del santo obispo a su hijo que estaba muriendo sofocado por una espina de pescado que se le había atravesado en la garganta. San Blas puso sus manos sobre la cabeza del niño y permaneció en oración. Un instante después el niño estaba completamente sano. Este episodio lo hizo famoso como taumaturgo en el transcurso de los siglos, y sobre todo para la curación de las enfermedades de la garganta.

Gracias a esta tradición, el nuevo calendario litúrgico ha colocado en este día la memoria del santo, aunque se trata de un personaje históricamente incierto. San Blas fue obispo de Sebaste a comienzos del siglo IV, y sufrió la persecución de Licinio, el colega del emperador Constantino. Puede, pues, considerarse como uno de los últimos mártires cristianos de esa época.

Era el año 316. Parece que San Blas, siguiendo la advertencia del Evangelio, huyó de la persecución y se refugió en una gruta.

La leyenda, como de costumbre, abunda en particulares amenos y nos presenta al anciano obispo rodeado de animales salvajes que lo visitan y le llevan alimento; pero como los cazadores van detrás de estos animales, el santo fue descubierto y llevado amarrado como un malhechor a la cárcel de la ciudad. A pesar de los prodigios que el santo hacía en la cárcel, lo llevaron a juicio y como no quiso renegar de Cristo y sacrificar a los ídolos, fue condenado al martirio: primero lo torturaron y después le cortaron la cabeza con una espada.

sábado, 2 de febrero de 2008

Fede, su abuela Herminia y su tia Marta

Hoy cumple 16 años Fede, mi hijo


Gracias señor por haberme regalado este hijo que ya hoy cumple 16 años, te bendigo , y te alabo por ello, te pido que derrames tu santo espiritu sobre él , y sobre su novia y amigos, para que puedan ser tus testigos, Señor.Amen

viernes, 1 de febrero de 2008

Nicodemo le dijo a jesús.............

Nicodemo le dijo a Jesús, como nacer de nuevo?.Y él le dijo que debemos nacer de lo alto, del agua y el espiritu.!Que belleza nacer de nuevo, ser un nuevo ser, esa es la conversión¡.Conviertanse que el reino de los cielos está cerca.
Que el espíritu santo se derrame en abundancia sobre todos los hnos que entran a este blog, para que puedan ser seres nuevos en el amor de Cristo, que se dejen amar por él, que lo demás viene por añadidura, él nos ha prometido su reino, si nosotros que somos malos sabemos dar cosas buenas a nuestros hijos , cuanto mas nos dará el padre Dios que es enormemente bueno y misericordioso.
Aprendamos a dejar todo en manos del Señor, el nos dice Descansa en mi, tu sin mi no puedes hacer nada.
Muchas veces al orar frente al Santísimo, le he dejado la mochila de las cargas, pero no ha sido convencida, luego se la saco , por que no descanso en él , y vuelvo a dejarla, siento que el señor me dice, ya está en trámite, está en proceso, dejamelo en mis manos que yo solo puedo arreglar esto , no cargues mas con cosas del mundo, dejámelo que yo soy el que hace nueva todas las cosas.
Por eso Señor bendicenos con el don de la fé, con el don de la conversión y que pòdamos ser tus testigos señor.Amén

miércoles, 30 de enero de 2008

La siembra Marcos 4, 1-20




Marcos 4, 1-20

Y otra vez se puso a enseñar a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a él que hubo de subir a una barca y, ya en el mar, se sentó; toda la gente estaba en tierra a la orilla del mar. Les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas. Les decía en su instrucción: «Escuchad. Una vez salió un sembrador a sembrar. Y sucedió que, al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino; vinieron las aves y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde no tenía mucha tierra, y brotó en seguida por no tener hondura de tierra; pero cuando salió el sol se agostó y, por no tener raíz, se secó. Otra parte cayó entre abrojos; crecieron los abrojos y la ahogaron, y no dio fruto. Otras partes cayeron en tierra buena y, creciendo y desarrollándose, dieron fruto; unas produjeron treinta, otras sesenta, otras ciento». Y decía: «Quien tenga oídos para oír, que oiga». Cuando quedó a solas, los que le seguían a una con los Doce le preguntaban sobre las parábolas. El les dijo: «A vosotros se os ha dado el misterio del Reino de Dios, pero a los que están fuera todo se les presenta en parábolas, para que por mucho que miren no vean, por mucho que oigan no entiendan, no sea que se conviertan y se les perdone». Y les dice: «¿No entendéis esta parábola? ¿Cómo, entonces, comprenderéis todas las parábolas? El sembrador siembra la Palabra. Los que están a lo largo del camino donde se siembra la Palabra son aquellos que, en cuanto la oyen, viene Satanás y se lleva la Palabra sembrada en ellos. De igual modo, los sembrados en terreno pedregoso son los que, al oír la Palabra, al punto la reciben con alegría, pero no tienen raíz en sí mismos, sino que son inconstantes; y en cuanto se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumben en seguida. Y otros son los sembrados entre los abrojos; son los que han oído la Palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y las demás concupiscencias les invaden y ahogan la Palabra, y queda sin fruto. Y los sembrados en tierra buena son aquellos que oyen la Palabra, la acogen y dan fruto, unos treinta, otros sesenta, otros ciento».

En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios”.

En verdad, en verdad te digo: el que no nazca
de lo alto no puede ver el Reino de Dios” (Jn 3, 3)

Nicodemo se esforzaba por descifrar el contenido de la respuesta a su primera pregunta y en pos de glosarla pregunta: “¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo?” Jesús, entonces, le responde: “En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios”. Y así revela una de las doctrinas fundamentales de la fe cristiana: el nacimiento espiritual sin el cual no se puede ver el reino de Dios, ni recibir la vida eterna y la salvación por medio de Jesucristo.
Pero el Rabbí no termina ahí, y continúa diciendo: “El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu” (Jn 3, 8). A medida que Cristo hablaba la desorientación de Nicodemo era mayor. Cada vez entendía menos.
Y era lógico que así sucediera, ya que él no había recibido aún el Espíritu prometido por el Padre (ver Jl 3, 1), “pues todavía Jesús no había sido glorificado” (Jn 7, 39); y sin acceso a la verdad divina, misión exclusiva del Espíritu Santo, es imposible discernir éste o cualquier otro develamiento (Jn 16, 13).
En este pasaje evangélico, en el que interviene Nicodemo, lo más importante son los anuncios que hace Jesucristo “para que todo el que crea tenga por él vida eterna” (Jn 3, 15). Y lo que debe quedar bien claro es que ser como el viento no significa hacer lo que a uno se le ocurre y menos ser un rebelde.
Un nuevo nacimiento
San Pablo, más adelante, aclara que este nacer de nuevo se logra por “medio de un baño de regeneración y de renovación del Espíritu Santo” (Tt 3, 5), transición de la vida antigua de pecado a la nueva vida de obediencia a Jesucristo (2 Co 5, 17; Ga 6, 15; Ef 4, 23 24; Col 3, 10). Esta ablución es, sencillamente, el bautismo sacramental que, por lo general, los católicos lo recibimos cuando aún somos bebés.
Y si bien este sacramento, como los otros seis restantes, obran por ellos mismos, son mucho más eficaces cuando se reciben con cooperación y predisposición personal (Concilio de Trento).
Una de las consecuencias esenciales del obrar por sí de este sacramento, surge claramente de la carta que san Pablo les escribe a los romanos: “Por consiguiente, ninguna condenación pesa sobre los que están en Cristo Jesús”, ya que los que han nacido de nuevo, son librados de la esclavitud que proviene de “la ley del pecado y de la muerte”, que es derrotada por “la ley del Espíritu que da la vida en Cristo Jesús” (ver Rm 8, 1-2).
Todo esto es parte de la regeneración que menciona san Pablo en la carta a Tito (3, 5), que es vital para todo hombre ya que, por su naturaleza humana, se encuentra separado de Cristo, es pecador e incapaz de obedecer y agradar a Dios (Sal 51, 5; Jr 17, 9; Rm 8, 7 8; 1 Co 2, 14; Ef 2, 3).
Pero así como al recibir la vida de Dios se regenera y nace del Espíritu, también puede extinguir esa vida con las elecciones impías y la vida perversa, y morir espiritualmente. Afirmaría el Apóstol: “… si vivís según la carne, moriréis” (Rm 8, 13). De modo que el pecado y no seguir a Dios aniquilan la vida en el Espíritu en el alma del creyente, lo alejan de él y le van causando la muerte espiritual y la exclusión del reino de Dios.

Muerte espiritual
Para evitar lo anterior se debe tener bien presente, entonces, cuáles son esas elecciones impías que conducen a la muerte espiritual. En el Nuevo Testamento se encuentra reveladas muchas enseñanzas de lo que no se debe hacer. Por ejemplo: “Todo pecado y blasfemia se perdonará a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada. Y al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que la diga contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el otro?” (Mt 12, 31 32).
“¿No sabéis acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? ¡No os engañéis! Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios” (1 Co 6, 9 10).
“Ahora bien, las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones, envidias, embriagueces, orgías y cosas semejantes, sobre las cuales os prevengo, como ya os previne, que quienes hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios” (Ga 5, 19 21).
“Porque es imposible que cuantos fueron una vez iluminados, gustaron el don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, saborearon las buenas nuevas de Dios y los prodigios del mundo futuro, y a pesar de todo cayeron, se renueven otra vez mediante la penitencia, pues crucifican por su parte de nuevo al Hijo de Dios y le exponen a pública infamia” (Hb 6, 4 6).
“Si alguno ve que su hermano comete un pecado que no es de muerte, pida y le dará vida –a los que cometen pecados que no son de muerte pues hay un pecado que es de muerte, por el cual no digo que pida–” (1 Jn 5, 16).
Lo infeliz es que son muchos los católicos que pecan sin luchar contra las tentaciones que provienen del espíritu de la carne y del error, como un efecto de haber recibido los sacramentos de iniciación cristiana sin cooperación y predisposición personal. Un obstáculo que no permite el accionar libre del Espíritu y el aprendizaje a vivir y obrar según el Espíritu (Ga 5, 25). Creyendo incluso que están obrando bien, dan satisfacción a las apetencias de la carne (Ga 5, 16), obras bien conocidas (ver Ga 5, 19-21).
Más del 90% de los argentinos son bautizados en la Iglesia Católica y demás confesiones cristianas; sin embargo, la mayoría se pasan la vida buscando una falsa salvación, haciendo “la fácil” andan por caminos espaciosos que llevan a la perdición (ver Mt 7, 13).

Bautismo en el Espíritu y evangelización
Todas las referencias, hasta aquí, son sobre los bautizados que han nacido espiritualmente y recibieron vida eterna y la salvación por medio de Jesucristo; y los que por optar por elecciones impías y la vida perversa llegan a extinguir esa vida abundante que Cristo vino a regalar a todos los hombres. A éstos, además, hay que sumar a las gentes que no han sido bautizados y que eligen esa misma vida.
Así se comprueba la inmensa cantidad de bautizados y paganos que, por encontrarse perdidos, necesitan de una auténtica evangelización. Pero de una evangelización como Dios manda y enseña.
En primer lugar, reveló Jesús, deben hacerla testigos que hayan sido bautizados en el Espíritu Santo, Promesa del Padre, y recibido “la fuerza del Espíritu Santo” (ver Hch 1, 4-5. 8). Estos testigos, para que haya frutos de conversión, deberán proclamar la Buena Nueva o kerygma o primer anuncio de Jesucristo muerto, resucitado, vivo y glorioso, con el poder que origina el Espíritu Santo.
Suele suceder que al anunciarse así el kerygma, la persona reciba el bautismo en el Espíritu Santo similar al que recibieron los apóstoles en la mañana de Pentecostés (ver Hch 1, 5; 2, 17). Este bautismo puede recibirlo una persona que ni siquiera esté bautizado sacramentalmente, como sucedió en la casa de Cornelio (ver Hch 10, 44,-48; 11, 16) y en seminarios de vida, de algunos de los cuales damos testimonio.
Este bautismo en el Espíritu Santo, revelado por Juan el Bautista, el Señor Jesús y el apóstol Pedro, despierta en quien lo recibe el deseo y la disposición espirituales para obedecer a Dios y seguir la dirección del Espíritu (Rm 8, 13 14), la aspiración de cambiar y llevar una vida recta (1 Jn 2, 29), amar a los demás creyentes (1 Jn 4, 7), evitar la vida de pecado (1 Jn 3, 9; 5, 18) y dejar de amar al mundo (1 Jn 2, 15-16). Además se enciende en su interior un fuego que le quema y lo obliga a no callar, nunca más, lo que ha visto y oído.

Comunión y obediencia
El bautismo en el Espíritu Santo, para el que lo recibe, es el comienzo de una vida totalmente nueva. Pero, como todo recién nacido en la carne, no nace sabiendo ni terminado. Necesita alimentarse y crecer, acumular datos y experiencias, formarse permanentemente.
Debe consolidarse con los dones y carismas que el Señor le otorga y ponerlos al servicio de sus hermanos para colaborar en la edificación de la Iglesia; y como testigo no debe interrumpir jamás el crecimiento espiritual que únicamente logrará si mantiene una intensa vida de oración que le permite una relación íntima con Dios por medio del Espíritu Santo.
Y así, entonces, se va haciendo realidad en él lo que Jesús le reveló a Nicodemo: “Todo el que nace del Espíritu es como el viento: no sabes de dónde viene ni adónde va”; y serán evidentes en él el fruto del Espíritu que san Pablo enumera en la carta a los gálatas (5, 22-23). Pues para ser realmente de Cristo Jesús, hay que crucificar la carne con sus pasiones y sus apetencias (v. 24).
Pero, ¿ser como el viento, es no tener límites y obrar conforme a lo que uno siente? La respuesta es rotundamente negativa. Pablo no obraba por impulsos, sino que compartía las revelaciones que recibía con los discípulos (comunidad); y que cuando quiso “saber si corría o había corrido en vano” (Ga 2, 2), subió nuevamente a Jerusalén para exponerle a quienes eran columnas de la Iglesia, autoridad puesta por el Señor, “Santiago, Cefás y Juan”, la necesidad de una confirmación. Recién se sintió seguro cuando éstos le “tendieron la mano en señal de comunión” (v. 9).
La Iglesia no es un escenario que permite la actuación de “llaneros solitarios”. Se es como el viento cuando se confirma que las mociones son del Espíritu porque no menoscaba la total comunión con el ordinario del lugar y la comunidad que integra; y, además, son corroborados con los criterios de verdad: Sagrada Escritura, Sagrada Tradición y Magisterio vivo de nuestra Iglesia.
En la Iglesia sobran rebeldías y desobediencias, tanto en el clero como en el laicado que, por supuesto, no provienen de Dios.
Pero mientras el auténtico testigo es dócil y obediente al Espíritu Santo, y a la autoridad constituida en la Iglesia, el rebelde es díscolo y no respeta la voluntad de Dios.
Carlos Lovotti

sábado, 26 de enero de 2008

Rosario del perdón!!!

Rosario del perdón
Acto de contrición, Padre nuestro, Ave María, Gloria.

1º Misterio:
Mateo 1:20 “… Y lo llamarás Jesús porque Él salvará a su pueblo de sus pecados…”
Oración: Señor mi Dios, con tu muerte y resurrección fueron perdonados mis pecados y por eso yo te doy gracias. Ahora quiero pedirte que me enseñes a amarte tanto que ya no peque contra ti, simplemente porque ni quiero herirte.
Rezar 1 Padre nuestro, 10 Ave María, 1 gloria y la oración final luego de cada decena.
Oración final: ‘OH Jesús mío, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
2º Misterio:
Mateo 9:2 “…Al ver Jesús la fe de esos hombres dijo al paralítico, ánimo hijo, tus pecados quedan perdonados…”Oración:
Señor Jesús, aumenta cada día mi fe, que a través de ella yo pueda creer más y más en ti y logre comprender que me amas tal como soy, y que han sido perdonados mis pecados en la Cruz. Espíritu Santo dame el Don de la Sabiduría para proclamar noche y día que Jesús es mi salvador.
3º Misterio
1ª de Juan 1:9 “…Pero si confesamos nuestros pecados, él que es fiel y justo, nos perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad…”Oración
Señor mío, yo me confieso pecador, y ante ti pido disculpas. Sé que tú eres amor y haz de perdonarme. Dame la fuerza de tu bendito Espíritu Santo para no volver a pecar más por amor a ti…”
4º Misterio
Lucas 5:31-32 “… No son las personas sanas las que necesitan médico, sino las enfermas. No he venido para llamar a los buenos, sino para invitar a los pecadores a que se arrepientan…”Oración:
Tú nos enseñaste a decir, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Enséñame a perdonar setenta veces siete las ofensas que he recibido de mis hermanos. Y tú María, pídele a mi Señor, la fortaleza que necesito para no ofender a mis hermanos con mis actos, mis miradas, mi forma de pensar, mis palabras.
5º Misterio
Romanos 5:20 “Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia
Oración:
Yo te doy gracias Señor porque nunca nos has abandonado por ser pecadores, sino que nos enseñaste a vivir conforme a tu voluntad ¡Gracias Jesús por tu bendita redención!



Extraido de la página de:
www.rcclosmasdezamora.com.ar