miércoles, 21 de julio de 2010
Salvar lo que estaba perdido!!!!!!!!!!!!!!!
Lucas 19, 1-10
En aquel tiempo, Jesús, habiendo entrado en Jericó, atravesaba la ciudad. Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos, y rico. Trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la gente, porque era de pequeña estatura. Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba a pasar por allí. Y cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzando la vista, le dijo: «Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa». Se apresuró a bajar y le recibió con alegría. Al verlo, todos murmuraban diciendo: «Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador». Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: «Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré el cuádruplo». Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también éste es hijo de Abraham, pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido».
Señor, estas caminando por el Jericó de mi vida, me salgo de los muros, y quiero verte.Alzas la mirada señor y me miras,con amor,con dulzura,me pedis que me baje, que hace tiempo que estas a la puerta de mi corazón llamando y no te abro, hoy es el dia, en que vos has querido venir a mi casa, entrar en mi templo sagrado, ese que vos creaste, mi corazón.Te sentas señor conmigo,no hay tiempo apurado, todo el tiempo, la eternidad para compartir conmigo, tu creatura.No miraste mi entorno, no miraste mi casa, ni mis pecados, solo a tu creacion.Yo pensaba que todo ya estaba perdido , que ya no habia solucion para mi vida, que nada podia resolverse y me dijiste con tanto amor.Stella: hoy ha entrado la salvacion a tu casa, por que he venido a salvar lo que estaba perdido.
Que alegria señor, nada te sorprendio,ni escandalizo,entraste a mi casa asi, como estaba, con rincones oscuros, lugares sucios, desaorden,etc...
me dejo amar por vos, dejo que tu amor se derrame en mi corazon y asi pueda ser salvada, dejo que tu amor como una briza fresca me envuelva.
Solo tu amor puede salvar lo que estaba perdido en mi!!!!!!!!!!!
En aquel tiempo, Jesús, habiendo entrado en Jericó, atravesaba la ciudad. Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos, y rico. Trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la gente, porque era de pequeña estatura. Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba a pasar por allí. Y cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzando la vista, le dijo: «Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa». Se apresuró a bajar y le recibió con alegría. Al verlo, todos murmuraban diciendo: «Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador». Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: «Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré el cuádruplo». Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también éste es hijo de Abraham, pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido».
Señor, estas caminando por el Jericó de mi vida, me salgo de los muros, y quiero verte.Alzas la mirada señor y me miras,con amor,con dulzura,me pedis que me baje, que hace tiempo que estas a la puerta de mi corazón llamando y no te abro, hoy es el dia, en que vos has querido venir a mi casa, entrar en mi templo sagrado, ese que vos creaste, mi corazón.Te sentas señor conmigo,no hay tiempo apurado, todo el tiempo, la eternidad para compartir conmigo, tu creatura.No miraste mi entorno, no miraste mi casa, ni mis pecados, solo a tu creacion.Yo pensaba que todo ya estaba perdido , que ya no habia solucion para mi vida, que nada podia resolverse y me dijiste con tanto amor.Stella: hoy ha entrado la salvacion a tu casa, por que he venido a salvar lo que estaba perdido.
Que alegria señor, nada te sorprendio,ni escandalizo,entraste a mi casa asi, como estaba, con rincones oscuros, lugares sucios, desaorden,etc...
me dejo amar por vos, dejo que tu amor se derrame en mi corazon y asi pueda ser salvada, dejo que tu amor como una briza fresca me envuelva.
Solo tu amor puede salvar lo que estaba perdido en mi!!!!!!!!!!!
lunes, 5 de abril de 2010
miércoles, 3 de marzo de 2010
viernes, 11 de diciembre de 2009
martes, 27 de octubre de 2009
Confidencias de Jesús a un Sacerdote
Mons. Ottavio Michelini
23 de Octubre de 1975
¿QUIÉNES SON LOS OBISPOS?
Los Obispos son aquellos a quienes Yo, Sacerdote Eterno, he llamado para hacerlos partícipes de mi Eterno Sacerdocio. Los Obispos son los sucesores de mis Apóstoles. Los Obispos son los jefes de las Iglesias locales.
Los Obispos con el Papa mi Vicario en la tierra a la cabeza, forman el colegio apostólico.
Los Obispos, unidos al Papa, son los depositarios y los custodios, los que difunden y los defensores de mi Divina Palabra. "Id y predicad mi Evangelio a todas las gentes".
Los Obispos, con el Papa son los administradores de los frutos de la Redención; puesto que son partícipes de la plenitud de mi Sacerdocio, deberían todos poseer el don de la sabiduría.
He dicho: todos deberían poseerlo. Por desgracia no es así y quienes lo poseen lo poseen en diferentes grados, como la luz que no tiene siempre la misma intensidad. Una es la luz del sol en pleno medio día, otra es la claridad que proviene de la luna, otra la de la lámpara y otra la de la luciérnaga.
¿Quizá el Espíritu Santo ha sido imparcial? No, hijo mío. El grado de sabiduría está en relación con el grado de correspondencia a los impulsos de la gracia.
Aquellos que con atenta y vigilante sensibilidad han respondido generosamente y valerosamente, a veces heroicamente y con perseverancia a los impulsos de la gracia, no dejándolos caer en el vacío, están llenos de sabiduría.
Quien menos ha correspondido menos ha recibido. Quienes no la poseen del todo quiere decir que han cerrado el camino al Espíritu Santo con su presunción y soberbia, raíz de todos los males.
Simplismo presuntuoso
Hijo, mis Apóstoles, durante los tres años vividos junto a Mí, no hicieron grandes progresos en la vía de la perfección.
¿La razón? El simplismo presuntuoso del que estaba embebido su espíritu. Lo confirman sus necias preguntas dirigidas a Mí en varias ocasiones, excepción hecha del Apóstol predilecto, porque su espíritu puro, simple y humilde lo hizo sumamente querido a Mí y al Espíritu Santo quien lo enriqueció con el don de la sabiduría, todavía antes de Pentecostés.
Después de mi Resurrección me aparecí a mi Madre, a la Magdalena, a Lázaro, a los discípulos de Emaús y a otros; en cambio no lo hice inmediatamente a mis Apóstoles quienes por ello fueron humillados, arrepentidos y también un poquitín resentidos.
Esta lección sirvió para hacerlos entrar en sí mismos; sirvió para inducirlos a reflexionar en la gravedad de su huida, en su comportamiento poco honorable en el tiempo de mí Pasión.
El simplismo presuntuoso del que estaba empapado su espíritu fue la causa del profundo sueño del que fueron presa. No estuvieron vigilantes, dando así el flanco a la emboscada del Enemigo que los venció.
Durante los cuarenta días que precedieron a mi Ascensión, Yo vacié su orgullo, los preparé a la separación de la Ascensión y sobre todo los preparé volver su ánimo disponible a la acción del Espíritu de sabiduría.
Les conferí el poder sacerdotal culminado con la plenitud de mi sacerdocio del Pentecostés.
Una cruzada incesante
La presunción es como un muro insalvable que se erige entre Dios y el alma. Aquellos entre los Obispos que están contagiados de ella no admitirán jamás que Yo te haya escogido a ti, pequeña gota de agua, imantada y atraída hacia abajo, para la realización de este designio mío de Amor.
¿Porqué muchos pastores de mi grey no se preguntan la razón de la esterilidad de su febril actividad?
Ya he hablado de esto en mi precedente mensaje dirigido a ellos, pero voluntariamente lo repito ya que es talmente importante y determinante para su alma y para las a ellos confiadas, que jamás será dicho suficiente.
En la edad media se convocaron las cruzadas entre los cristianos para liberar mi Sepulcro. Ciertamente mi Sepulcro es sagrado porque hospedó Mi Cuerpo Santísimo.
Pero mi Sepulcro sin embargo no es más que una tumba, que no vale lo que un alma cuyo precio es infinito, cuyo precio es el Misterio de mi Redención.
Las cruzadas entran en el plano el Misterio de la salvación en marcha. Tienen su razón de símbolo, una razón figurativa; están para indicar la necesidad de hacer una cruzada incesante contra el Príncipe de las tinieblas y sus tenebrosos ejércitos. Satanás es homicida en el sentido más verdadero de la palabra.
Único Fin
Mi Encarnación, mi Pasión y Muerte, tienen como único fin la liberación de las almas de la mortífera esclavitud de Satanás.
La participación de mi Sacerdocio a los obispos y a los sacerdotes tiene el único fin de hacerlos corredentores míos en la lucha contra el poder de las Tinieblas, en una cruzada sin interrupciones, conducida con sabiduría, inteligencia y constancia usando las armas indicadas por Mí con la palabra y sobre todo con el ejemplo.
No hay alternativas. Si en mi Iglesia se hubiera hecho buen uso de estas armas, bien otra sería hoy la situación en el mundo. Satanás domina porque no ha sido obstaculizado en su avance.
Ser corredentores quiere decir (¡si lo entendieran bien obispos y sacerdotes!) seguirme en el camino seguro de la humildad, la pobreza, del sufrimiento, del amor, de la obediencia y de la paternidad firme y estable en defensa de la verdad de la que ellos con mi Vicario son depositarios y custodios, en defensa de la justicia tan conculcada y denigrada.
No pueden los obispos ignorar ni siquiera por un instante que se nace para morir y que se muere para iniciar la verdadera vida, la vida eterna. Es a ésta hacia donde hace falta dirigir mente, corazón y energías; a esta vida eterna que el Padre ha preparado y pagado con la humillación de la Encarnación mía y de mi Inmolación en la Cruz.
No pueden los obispos ni mis sacerdotes ignorar u olvidar que el Enemigo del hombre no se da tregua, sino que día y noche lanza sus ataques para arrastrar las almas a la perdición.
No con las obras exteriores, no con la herejía de la acción ni con otros medios inadecuados a la áspera lucha contra un Enemigo mucho más fuerte y potente que ellos...
No se debe subestimar
Yo he trazado el plan de defensa que ellos no han sabido llevar a cabo; mirándome y siguiéndome en la Cruz, podrían sacar fuerzas para hacer frente y vencer a su Adversario que no se debe subestimar.
Hijo, las contradicciones que se dan en mi Iglesia, la anarquía imperante, el trastorno y perversión de la doctrina y de la moral, la desorientació n en la que andan a tientas sacerdotes y fieles, no son sin causa.
¿Quieres algún ejemplo? Observa las salas de cine. En la iglesia se habla un lenguaje, en el cine, considerada la estructura esencial, se habla otro opuesto.
En la iglesia se habla de Dios; en las salas parroquiales se divulgan a menudo el materialismo, la sensualidad, la violencia.
En el mensaje precedente he dicho: mejor sin sacerdotes antes que transformar el seminario en viveros de herejes. ¿De quién es la responsabilidad de tanto mal? ¿De este caos? Una parte considerable recae sobre los que disponiendo de los poderes necesarios, no han actuado.
Esta insensatez es tremenda. Están inactivos, desarmados frente a la fascinante avanzada de las fuerzas del Mal.
Sin embargo Yo he vencido al mundo. Mi Madre ha aplastado la cabeza de la Serpiente por su humildad. Solamente unidos a Mí en la humildad, pobreza, obediencia y sufrimiento, se puede vencer al Enemigo de vuestras almas.
Pero, tranquilo vivir, respeto humano, intereses, temor a perder el favor de la gente, han vuelto ciegos a aquellos que debían ser guía y luz de las almas.
Lo que se dice del cine se puede por desgracia decir, de otras dolorosísimas situaciones, por ejemplo: la enseñanza religiosa en las escuelas confiada a sacerdotes herejes.
¡Sí! Cuántas semillas se han arrojado en el alma de muchachos y muchachas en la edad más crítica y no siempre por sacerdotes de vida ejemplar.
Mejor habría sido confiar esta delicadísima misión a buenos laicos (y de ello mucho bien hubiera venido) antes que a sacerdotes trocados en demonios, en lobos rapaces.
La rigidez que tantos pastores han usado para sofocar en el silencio muchas intervenciones mías y de mi Madre en esta hora de tinieblas, en esta hora de Barrabás, podía haber sido usada con razón en bien diversas circunstancias con resultados mejores.
Errores e inmoralidad son divulgados por medios propagandísticos directa e indirectamente en las estructuras parroquiales ¿Los obispos no han comprendido este problema central de la Iglesia?
¿No se dan cuenta de que ellos mismos han abierto de par en par las puertas al Adversario del cual ahora demuestran no conocer sus astucias, sus insidias, sus trampas, su potencia y sus seducciones?
¿No se dan cuenta de las tremendas contradicciones de las que está embebida su pastoral? El Enemigo ha desatado una gran batalla con el materialismo, que es como su encarnación; ha triunfado en sus ataques sin encontrar sino débiles contraataques.
Urge poner remedios
Hijo mío, con gran amargura debo hacer esta llamada, porque urge poner remedios para preparar los ánimos con la oración y la penitencia.
La hora de la Misericordia está para ceder a la hora de la Justicia. Es necesario poner remedios preparando las almas con el volverlas conscientes, de que la hora grave que está a punto de sonar, no debe ser imputada a mi Padre, sino a su pecado y a su desarme contra las fuerzas del Mal.
Es necesario obrar sin vacilación para que muchas almas no sean arrastradas por la oscuridad de la noche que está por sobrevenir.
¡No temas! Grítalo fuerte, que los hombres tienen oídos para oír y no oyen, tienen ojos para ver y no ven. La luz se ha extinguido en sus corazones.
Pero ¡no prevalecerán las fuerzas del Mal! Mi Iglesia será purificada de las locuras de la soberbia humana y, al final, el amor de mi Madre y vuestra también triunfará.
Te bendigo, hijo. Reza, reza y ofréceme tus sufrimientos.
23 de Octubre de 1975
¿QUIÉNES SON LOS OBISPOS?
Los Obispos son aquellos a quienes Yo, Sacerdote Eterno, he llamado para hacerlos partícipes de mi Eterno Sacerdocio. Los Obispos son los sucesores de mis Apóstoles. Los Obispos son los jefes de las Iglesias locales.
Los Obispos con el Papa mi Vicario en la tierra a la cabeza, forman el colegio apostólico.
Los Obispos, unidos al Papa, son los depositarios y los custodios, los que difunden y los defensores de mi Divina Palabra. "Id y predicad mi Evangelio a todas las gentes".
Los Obispos, con el Papa son los administradores de los frutos de la Redención; puesto que son partícipes de la plenitud de mi Sacerdocio, deberían todos poseer el don de la sabiduría.
He dicho: todos deberían poseerlo. Por desgracia no es así y quienes lo poseen lo poseen en diferentes grados, como la luz que no tiene siempre la misma intensidad. Una es la luz del sol en pleno medio día, otra es la claridad que proviene de la luna, otra la de la lámpara y otra la de la luciérnaga.
¿Quizá el Espíritu Santo ha sido imparcial? No, hijo mío. El grado de sabiduría está en relación con el grado de correspondencia a los impulsos de la gracia.
Aquellos que con atenta y vigilante sensibilidad han respondido generosamente y valerosamente, a veces heroicamente y con perseverancia a los impulsos de la gracia, no dejándolos caer en el vacío, están llenos de sabiduría.
Quien menos ha correspondido menos ha recibido. Quienes no la poseen del todo quiere decir que han cerrado el camino al Espíritu Santo con su presunción y soberbia, raíz de todos los males.
Simplismo presuntuoso
Hijo, mis Apóstoles, durante los tres años vividos junto a Mí, no hicieron grandes progresos en la vía de la perfección.
¿La razón? El simplismo presuntuoso del que estaba embebido su espíritu. Lo confirman sus necias preguntas dirigidas a Mí en varias ocasiones, excepción hecha del Apóstol predilecto, porque su espíritu puro, simple y humilde lo hizo sumamente querido a Mí y al Espíritu Santo quien lo enriqueció con el don de la sabiduría, todavía antes de Pentecostés.
Después de mi Resurrección me aparecí a mi Madre, a la Magdalena, a Lázaro, a los discípulos de Emaús y a otros; en cambio no lo hice inmediatamente a mis Apóstoles quienes por ello fueron humillados, arrepentidos y también un poquitín resentidos.
Esta lección sirvió para hacerlos entrar en sí mismos; sirvió para inducirlos a reflexionar en la gravedad de su huida, en su comportamiento poco honorable en el tiempo de mí Pasión.
El simplismo presuntuoso del que estaba empapado su espíritu fue la causa del profundo sueño del que fueron presa. No estuvieron vigilantes, dando así el flanco a la emboscada del Enemigo que los venció.
Durante los cuarenta días que precedieron a mi Ascensión, Yo vacié su orgullo, los preparé a la separación de la Ascensión y sobre todo los preparé volver su ánimo disponible a la acción del Espíritu de sabiduría.
Les conferí el poder sacerdotal culminado con la plenitud de mi sacerdocio del Pentecostés.
Una cruzada incesante
La presunción es como un muro insalvable que se erige entre Dios y el alma. Aquellos entre los Obispos que están contagiados de ella no admitirán jamás que Yo te haya escogido a ti, pequeña gota de agua, imantada y atraída hacia abajo, para la realización de este designio mío de Amor.
¿Porqué muchos pastores de mi grey no se preguntan la razón de la esterilidad de su febril actividad?
Ya he hablado de esto en mi precedente mensaje dirigido a ellos, pero voluntariamente lo repito ya que es talmente importante y determinante para su alma y para las a ellos confiadas, que jamás será dicho suficiente.
En la edad media se convocaron las cruzadas entre los cristianos para liberar mi Sepulcro. Ciertamente mi Sepulcro es sagrado porque hospedó Mi Cuerpo Santísimo.
Pero mi Sepulcro sin embargo no es más que una tumba, que no vale lo que un alma cuyo precio es infinito, cuyo precio es el Misterio de mi Redención.
Las cruzadas entran en el plano el Misterio de la salvación en marcha. Tienen su razón de símbolo, una razón figurativa; están para indicar la necesidad de hacer una cruzada incesante contra el Príncipe de las tinieblas y sus tenebrosos ejércitos. Satanás es homicida en el sentido más verdadero de la palabra.
Único Fin
Mi Encarnación, mi Pasión y Muerte, tienen como único fin la liberación de las almas de la mortífera esclavitud de Satanás.
La participación de mi Sacerdocio a los obispos y a los sacerdotes tiene el único fin de hacerlos corredentores míos en la lucha contra el poder de las Tinieblas, en una cruzada sin interrupciones, conducida con sabiduría, inteligencia y constancia usando las armas indicadas por Mí con la palabra y sobre todo con el ejemplo.
No hay alternativas. Si en mi Iglesia se hubiera hecho buen uso de estas armas, bien otra sería hoy la situación en el mundo. Satanás domina porque no ha sido obstaculizado en su avance.
Ser corredentores quiere decir (¡si lo entendieran bien obispos y sacerdotes!) seguirme en el camino seguro de la humildad, la pobreza, del sufrimiento, del amor, de la obediencia y de la paternidad firme y estable en defensa de la verdad de la que ellos con mi Vicario son depositarios y custodios, en defensa de la justicia tan conculcada y denigrada.
No pueden los obispos ignorar ni siquiera por un instante que se nace para morir y que se muere para iniciar la verdadera vida, la vida eterna. Es a ésta hacia donde hace falta dirigir mente, corazón y energías; a esta vida eterna que el Padre ha preparado y pagado con la humillación de la Encarnación mía y de mi Inmolación en la Cruz.
No pueden los obispos ni mis sacerdotes ignorar u olvidar que el Enemigo del hombre no se da tregua, sino que día y noche lanza sus ataques para arrastrar las almas a la perdición.
No con las obras exteriores, no con la herejía de la acción ni con otros medios inadecuados a la áspera lucha contra un Enemigo mucho más fuerte y potente que ellos...
No se debe subestimar
Yo he trazado el plan de defensa que ellos no han sabido llevar a cabo; mirándome y siguiéndome en la Cruz, podrían sacar fuerzas para hacer frente y vencer a su Adversario que no se debe subestimar.
Hijo, las contradicciones que se dan en mi Iglesia, la anarquía imperante, el trastorno y perversión de la doctrina y de la moral, la desorientació n en la que andan a tientas sacerdotes y fieles, no son sin causa.
¿Quieres algún ejemplo? Observa las salas de cine. En la iglesia se habla un lenguaje, en el cine, considerada la estructura esencial, se habla otro opuesto.
En la iglesia se habla de Dios; en las salas parroquiales se divulgan a menudo el materialismo, la sensualidad, la violencia.
En el mensaje precedente he dicho: mejor sin sacerdotes antes que transformar el seminario en viveros de herejes. ¿De quién es la responsabilidad de tanto mal? ¿De este caos? Una parte considerable recae sobre los que disponiendo de los poderes necesarios, no han actuado.
Esta insensatez es tremenda. Están inactivos, desarmados frente a la fascinante avanzada de las fuerzas del Mal.
Sin embargo Yo he vencido al mundo. Mi Madre ha aplastado la cabeza de la Serpiente por su humildad. Solamente unidos a Mí en la humildad, pobreza, obediencia y sufrimiento, se puede vencer al Enemigo de vuestras almas.
Pero, tranquilo vivir, respeto humano, intereses, temor a perder el favor de la gente, han vuelto ciegos a aquellos que debían ser guía y luz de las almas.
Lo que se dice del cine se puede por desgracia decir, de otras dolorosísimas situaciones, por ejemplo: la enseñanza religiosa en las escuelas confiada a sacerdotes herejes.
¡Sí! Cuántas semillas se han arrojado en el alma de muchachos y muchachas en la edad más crítica y no siempre por sacerdotes de vida ejemplar.
Mejor habría sido confiar esta delicadísima misión a buenos laicos (y de ello mucho bien hubiera venido) antes que a sacerdotes trocados en demonios, en lobos rapaces.
La rigidez que tantos pastores han usado para sofocar en el silencio muchas intervenciones mías y de mi Madre en esta hora de tinieblas, en esta hora de Barrabás, podía haber sido usada con razón en bien diversas circunstancias con resultados mejores.
Errores e inmoralidad son divulgados por medios propagandísticos directa e indirectamente en las estructuras parroquiales ¿Los obispos no han comprendido este problema central de la Iglesia?
¿No se dan cuenta de que ellos mismos han abierto de par en par las puertas al Adversario del cual ahora demuestran no conocer sus astucias, sus insidias, sus trampas, su potencia y sus seducciones?
¿No se dan cuenta de las tremendas contradicciones de las que está embebida su pastoral? El Enemigo ha desatado una gran batalla con el materialismo, que es como su encarnación; ha triunfado en sus ataques sin encontrar sino débiles contraataques.
Urge poner remedios
Hijo mío, con gran amargura debo hacer esta llamada, porque urge poner remedios para preparar los ánimos con la oración y la penitencia.
La hora de la Misericordia está para ceder a la hora de la Justicia. Es necesario poner remedios preparando las almas con el volverlas conscientes, de que la hora grave que está a punto de sonar, no debe ser imputada a mi Padre, sino a su pecado y a su desarme contra las fuerzas del Mal.
Es necesario obrar sin vacilación para que muchas almas no sean arrastradas por la oscuridad de la noche que está por sobrevenir.
¡No temas! Grítalo fuerte, que los hombres tienen oídos para oír y no oyen, tienen ojos para ver y no ven. La luz se ha extinguido en sus corazones.
Pero ¡no prevalecerán las fuerzas del Mal! Mi Iglesia será purificada de las locuras de la soberbia humana y, al final, el amor de mi Madre y vuestra también triunfará.
Te bendigo, hijo. Reza, reza y ofréceme tus sufrimientos.
jueves, 8 de octubre de 2009
PIDE Y SE TE DARA, LLAMA Y SE TE ABRIRA, BUSCA Y ENCONTRARAS
Lucas 11,5-13.
Jesús agregó: "Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a
él a medianoche, para decirle: 'Amigo, préstame tres panes,
porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle',
y desde adentro él le responde: 'No me fastidies; ahora la puerta está
cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para
dártelos'.
Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo,
se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo
necesario.
También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y
se les abrirá.
Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le
abre.
¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide
pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente?
¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, cuánto más
el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan".
Jesús agregó: "Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a
él a medianoche, para decirle: 'Amigo, préstame tres panes,
porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle',
y desde adentro él le responde: 'No me fastidies; ahora la puerta está
cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para
dártelos'.
Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo,
se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo
necesario.
También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y
se les abrirá.
Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le
abre.
¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide
pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente?
¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, cuánto más
el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan".
sábado, 3 de octubre de 2009
LEVANTO MIS MANOS
ESTA CANCION , ES PARA CUANDO NOS FLAQUEA LA FE, Y SE NOS DESMORONA LA VIDA Y LAS ESPERANZAS.
sábado, 5 de septiembre de 2009
Domingo XXIII

EL TEXTO DE ISAÍAS
Este poema de Isaías expresa un precioso símbolo de la bendición que significa la presencia de Dios. En la profecía de Isaías se incluyen varios poemas. Además de ser un hombre profundamente inspirado, el autor es un literato y un poeta magnífico. Este canto es un anuncio "profético", en el sentido de que se expresa la fe en la superación futura de todo mal. Es la misma idea que se representa en relato del Paraíso... hasta la visiones de "LA TIERRA NUEVA Y EL CIELO NUEVO" del Apocalipsis. Más que anuncios del futuro son actos de fe en Dios, el que salva del mal, del caos, de la muerte...
El contexto del canto es El Destierro (razón por la cual el texto no parece ser de Isaías, muy anterior, sino del "segundo Isaías", interpolado más tarde). El pueblo desterrado recibe la promesa del regreso a una Tierra Ideal. Se presenta esta restauración con preciosas imágenes de una naturaleza idílica, la supresión de toda enfermedad, la abundancia, el triunfo de Sión. Dios lo hará.
Textos como éste van a dar lugar, por corrupción, a una esperanza mesiánica deformada. Se entienden los signos como realidades, y se va a esperar un Mesías que realice físicamente todas esas promesas de triunfo exterior, de reconstrucción - para Israel por supuesto - del "Paraíso en la Tierra".
Nosotros entendemos el sentido más espiritual del Destierro - imagen de la vida en oscuridad, privada de la evidencia de Dios - y del Retorno - imagen de la Patria, la restauración de nuestra condición humana en libertad, como Hijos de Dios en la Casa del
Padre.
LA CARTA DE SANTIAGO
No necesita explicación especial. Es interesante ver cómo existían ya estos problemas de "acepción de personas" precisamente en aquellas primeras comunidades, presentadas tantas veces (sobre todo en LOS HECHOS) como ideales y perfectas. En este párrafo encontramos una idea común de estos tiempos: la constancia de que los pobres y sencillos han recibido mejor La Buena Noticia.
EL EVANGELIO DE MARCOS
Presenta a Jesús en la región de Fenicia, junto a Sidón, al norte, camino del Mar de Galilea (aunque el itinerario que marca el texto no parece muy acorde con la geografía del país). Cura a un sordomudo, intentando que la curación quede en secreto, a pesar de lo cual todo se divulga provocando el asombro general.
Curiosamente, éste es uno de los pocos milagros (3 en total) narrados por Marcos y no recogidos por Mateo. Se repiten en el relato varias actitudes características de Jesús ante los enfermos: se detiene, se lo lleva aparte, le toca, le cura. Y le manda que lo mantenga en secreto. Es frecuente en el evangelio de Marcos lo que se llama "el secreto mesiánico". Jesús pretende que sus milagros no se divulguen. Se ha interpretado - en el contexto general de Marcos - como un intento de Jesús de evitar la popularidad fácil, el mesianismo político, el entusiasmo exterior de las gentes. Jesús no es el Mesías milagrero que da de comer a multitudes y sana toda enfermedad, no es una panacea para el bienestar físico del pueblo, ni un candidato al poder político. Jesús oculta sus acciones y cada vez más dirige sus actos y sus palabras hacia el grupo reducido que va a entender la esencia del mensaje.
Sin embargo, el comentario de la gente es significativo: todo el mundo está admirado de las obras de Jesús: nadie ha hecho milagros como este hombre. La reacción de la gente va a ser de entusiasmo hasta querer hacerlo rey (Juan 6,15). Cuando Jesús rechace este tipo de Mesianismo, cuando la gente se dé cuenta de que Jesús no propone este tipo de triunfo sino el triunfo sobre el pecado, la conversión, la popularidad de Jesús disminuirá.
Se ha llamado a esto "la crisis galilea", reflejada en Juan 6 a propósito del "sermón del pan de vida", que hemos leído durante los domingos anteriores.
R E F L E X I Ó N
El evangelio de hoy y el texto de Isaías nos llevan a reflexionar sobre la esencia del mensaje de Jesús, de la Palabra de Dios en el Antiguo y Nuevo Testamento, y de nuestra propia religiosidad. La pregunta última es: "¿qué esperas de Dios?". Y la respuesta es, quizá: "que me libre del mal". O, mejor aún, "que me ayude a conseguir felicidad". La felicidad del ciego es ver; la felicidad del sordomudo es oír y hablar. Eso es lo que esperan de Jesús. Eso es lo que Jesús les da, y sacan la conclusión de que ésa es la misión del Mesías: que nos proporcione la felicidad tal como nosotros la entendemos.
Pero es exactamente eso lo que rehuye Jesús, ése es el mesianismo que rechaza.
Lo esencial del tema del secreto mesiánico está en lo que puede parecer sólo un hábil juego de palabras. Los judíos, al ver los milagros de Jesús, están dispuestos a aceptar que Jesús es el Mesías, el que ellos esperaban, la solución de todos los problemas, de la enfermedad, del hambre, de la injusticia, de la opresión romana... de todo. Pero Jesús les invita a otra aceptación: tienen que aceptar que el Mesías es Jesús, y no va a ser lo que ellos esperaban, sino otra cosa muy distinta. En esta misma línea se inscriben las predicciones de la pasión, el rechazo que de ellas hacen los discípulos, la recriminación de Pedro a Jesús y la violenta respuesta de Jesús a Pedro. Finalmente, el rechazo oficial de fariseos, doctores y sacerdotes constituirá la negativa completa del Israel a aceptar ese Mesías.
Como casi siempre, las situaciones históricas reflejadas en los evangelios adquieren carácter simbólico, representativo de los dramas religiosos de nuestra propia conciencia y de la vida de la iglesia. El problema de aquellos judíos respecto a Jesús es también nuestro problema, y uno de nuestros problemas más íntimos. Aceptar a Dios como es, como se manifiesta, no como a mí me gustaría que fuera.
En los milagros, el objetivo de Jesús no es primariamente la salud del enfermo, sino la manifestación de que "Dios está aquí", en Jesús, y de que es "EL MÉDICO", no el juez. Y la presencia de Dios en Jesús no consiste en hacer de esta vida un paraíso, sino en hacer que esta vida sirva de camino al Paraíso. Esta vida no es un Paraíso. Aquí está el mal, presente como dolor, pobreza, muerte, injusticia, falta de libertad ... pecado. Y eso no lo arregla Dios con milagros. Lo experimentamos todos los días. El Pueblo de Israel descubrió esta dificultad y la expresó con tremenda fuerza en el Libro de Job, el justo agobiado de desgracias, situación incomprensible para la fe primitiva.
Así, el MILAGRO DE LOS MILAGROS consiste precisamente en creer en Dios a pesar del mal. Nuestra razón exige que si Dios existe no exista el mal. Jesús manifiesta que Dios es nuestra fuerza contra el mal… y que nos necesita para liberar del mal a los demás.
Éste es el núcleo básico de la fe cristiana: el conocimiento de Dios, de que Dios es eso, no lo que nuestra razón se imagina. Este es el trasfondo último de los tres mandamientos del primitivo Decálogo:
NO TENDRÁS OTRO DIOS DELANTE DE MÍ
NO TE HARÁS IMÁGENES DE DIOS
NO USARÁS EN VANO EL NOMBRE DE DIOS
que vienen a significar lo mismo: no te imagines a Dios ni lo uses para lo que crees que te conviene: escucha la Palabra y descubre cómo se manifiesta Dios. Y Dios se manifiesta en Jesús, "el que todo lo hizo bien, el que pasó haciendo el bien, curando, enseñando...". La fe consiste en aceptar ese Dios. Su consecuencia para nuestra vida es también evidente: nuestra fe en Dios no sirve para hacer más confortable nuestra vida (que es lo que pedimos en nuestras oraciones) sino para comprometernos en hacer nuestra vida útil; eso es "salvar la vida". Solemos pedir a Dios que nos libre del dolor, de la pobreza ... y Dios nos enseña a usar el dolor, la pobreza... y, lo que es más difícil, a usar el placer y la riqueza, que también amenazan - quizá más - nuestra libertad.
PARA NUESTRA ORACIÓN
Nuestra búsqueda de felicidad, nuestras peticiones a Dios para que nos ayude a conseguirla, nos conducen a preguntarnos qué concepto de felicidad tenía el mismo Jesús. Y lo sabemos, tenemos su “código de felicidad”.
"Bienaventurados", o "dichosos, felices"... un "código de felicidad según Jesús". No un código moral, no unos preceptos a cumplir, sino una exclamación de Jesús traducible por "¡cuánto más dichosos serías si fuerais más pobres, si aprendierais a sufrir, si fuerais limpios de corazón, si supierais perdonar...!"
Debemos compararlo con nuestros criterios de felicidad, y darnos cuenta de que nuestro corazón está escasamente convertido, de que seguimos sirviendo a dos señores. El señor principal es nuestro modo de pensar sobre la vida y la felicidad, nuestra búsqueda de bienestar aquí, nuestra manera de entender a Dios como remedio de mis males de aquí y proporcionador de éxitos que deseo.... El otro señor es Jesús, la Palabra; pero le servimos en cuanto sea compatible con el primero.
Un sangrante ejemplo es nuestro tipo de sociedad: nosotros somos ricos, gastamos, deterioramos el planeta, producimos la miseria del resto del mundo. Conmovidos por la miseria de los demás y movidos por la palabra de Jesús, ayudamos un poco, con lo que nos sobra, a otros seres humanos. Pero nunca ponemos en cuestión nuestro tipo de sociedad, nuestro tipo de explotación del mundo, nuestro tipo de consumo. ¿A quién servimos primero?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)